«EL SENTIDO DE LA BELLEZA» George Santayana (1896)

«La belleza parece ser la manifestaci\u00f3n m\u00e1s transparente de la perfecci\u00f3n y la mejor evidencia de su posibilidad. Si la perfecci\u00f3n es, como deber\u00eda serlo, la \u00faltima justificaci\u00f3n del ser, podemos entender el fundamento de la dignidad moral de la belleza. La belleza es garant\u00eda de una posible conformidad entre el alma y la naturaleza; y, en consecuencia, un fundamento de fe en la supremac\u00eda del bien.»

«EL VIAJE A LA FELICIDAD» Eduardo Punset (2005)

“No es seguro que el rostro sea el espejo del alma, pero todos los médicos están de acuerdo en que la cara es una parte del cuerpo muy complicada donde los ojos, la nariz y las marcas cutáneas reflejan casi todas las enfermedades ocasionales o del entorno. Armand Marie Leroi va más allá y recuerda que casi todos los trastornos genéticos también dejan su huella en la cara.
«La belleza, aunque apenas seamos conscientes de ello, es la ausencia de error -prosigue Leroi-. No es una cualidad en sí misma, sino la ausencia de vicisitudes en la vida, de mutaciones reflejadas en el rostro. De vez en cuando vemos a alguien que ha escapado de ellas y nos decimos que encarna la belleza.» El escritor francés Stendhal decía que «la belleza es la promesa de felicidad», pero yo creo que la belleza es más bien la ausencia de dolor, o del recuerdo del dolor.”

«IL NOUS FAUT REGARDER (Tenemos que mirar)» Jacques Brel (1954)

Detrás de la inmundicia / Que se ofrece ante nosotros / Tras los ojos arrugados / Y los rostros blandos / Más allá de esas manos / Abiertas o cerradas / Que se tienden en vano / O que están puño en alto / Más lejos que las fronteras / Alambradas de espino / Más lejos que la miseria / Tenemos que mirar
Tenemos que mirar / Lo que hay de hermoso / El cielo gris o azulado / Las muchachas en la orilla del agua / El amigo que sabemos fiel / El sol de mañana / El vuelo de una golondrina / El barco que regresa
Por encima del concierto / De sollozos y llantos / Y de gritos de cólera / De los hombres que tienen miedo / Por encima del estruendo / De las calles y de los talleres / De las sirenas de alarma / De los juramentos de carretero / Más fuerte que los niños / Que se cuentan las guerras / Y más fuerte que los mayores / Que las hemos de hacer
Tenemos que escuchar / El pájaro en el fondo del bosque / El murmullo del verano / La sangre que se agita / Las nanas de las madres / Las oraciones de los niños / Y el rumor de la tierra / Que se adormece suavemente

«EL POEMA DE LOS LUNÁTICOS» Ermanno Cavazzoni (1987)

Y recuerdo que mientras subía la escalera oí la voz del sepulturero junto a la puerta que me decía:
-Todo el mundo piensa en lo que puede haber bajo tierra, pero allí no hay nada.
-Entonces ¿dónde hay algo? –le pregunté.
-Alrededor, mirando alrededor. Ahí es donde se ven las cosas más hermosas.